Fundación Impulso de una nueva vida Wesak y la luz de los Maestros - Fundación Impulso de una nueva vida

Wesak y la luz de los Maestros

Wesak y la luz de los Maestros

Wesak y la luz de los Maestros

Luna llena de Tauro

En todas las lunas llenas hay reuniones de la Hermandad Blanca. Todos los seres que trabajan conscientemente para la Luz, le dan una forma inteligente y creadora a esa luz,  a través de cada uno de los individuos que conforman esa Hermandad.

Cada persona que puede entrar en meditación para ponerse en contacto con esa Hermandad, con la Luz, dentro de esa Luz, sirve como un aporte personal a todo ese esfuerzo que Dios hace, que la Hermandad hace para tratar de llegar con esta Luz al corazón de todos.

En todas las lunas llenas se producen estas reuniones. La luz del sol es la Luz del Padre, y la Luz de la luna es la Luz de los Maestros. La Luz que estamos viendo en la luna es el reflejo de la del sol. En ese momento, se aprovecha ese haz de Luz que llega a la Tierra, para adosarle de parte de los Maestros de la Hermandad, toda la conciencia que ellos han desarrollado, todo el trabajo que se viene haciendo, todas las conquistas espirituales para enriquecer a la humanidad toda. Vuelve todo aquello que en la Tierra se ha trabajado y se ha conquistado, procesado de alguna manera, y adaptado a la humanidad por Seres superiores. Vuelve de una manera inteligente, canalizado y dirigido específicamente a determinados puntos dentro de lo que hace al campo de crecimiento espiritual de la vida de cada uno.

El festival de Wesak es uno de los dos más importantes  dentro de todos los que hay a lo largo del año, porque es el festival en el que se acerca a la Tierra el Señor Buda trayendo la bendición de Dios, trayendo  la sabiduría a la conciencia de los seres humanos.

Podemos estar en meditación en ese momento para colaborar, poniéndonos a disposición de esas energías superiores, de la Luz de Dios, pero esto que podemos querer hacer ese día, no tiene tanta fuerza si antes estuvimos viviendo nuestra vida como siempre, sin prestar atención siquiera a que somos un espíritu que tiene que crecer en esta realidad que está viviendo en el mundo. No podemos ese día irradiar Luz, si no estuvimos trabajando por ella los días anteriores.

Los Maestros tienen la vida consagrada a esa Luz. No es que ese día tienen que dejar de hacer su vida para ir a hacer un servicio. Su vida es servicio. En la medida en que la vida de cada uno de los individuos que tengan este conocimiento, esta intención de querer acercarse llevando su propia evolución, la Luz conquistada, para ponerla en manos de Dios y de la Hermandad, les va a servir para potenciar ese crecimiento interior. Pero entendamos, siendo sinceros, que lo que vayamos a llevar será limitado porque tiene que ver también con lo que estuvimos haciendo. Podemos tener muy buena disposición en ese momento, y la intención de querer hacer lo mejor por el mundo, pero si no estuvimos trabajando para que esa Luz verdaderamente encarne en nosotros y solo asumimos una posición en ese día, para estar en sintonía con esa realidad que se vive, no estaremos en una sintonía muy profunda. Será difícil mantener ese equilibrio interior.

Nos beneficia en lo personal aprovechar esas energías, pero tenemos que ver de no convertirnos en un vampiro queriendo llenar, a lo mejor, nuestra mochila energética en ese momento, absorbiendo esa energía que están irradiando los grandes Seres, para luego tener nuestra vida de una manera mundana, como a lo mejor estamos viviendo buena parte de ella. Hay que encontrar el equilibrio. Si es en este momento que lo estamos entendiendo, aprovechemos estas energías para que nos den fuerza para sostenerlas luna tras luna.

Lo que se irradia ese día son todas las conquistas que han podido obtener los Maestros desde sus Ashrams y a través de sus discípulos, llevando adelante lo que es la Voluntad de Dios, a través de cada uno de los Rayos, de cada una de las aulas, para la evolución espiritual. En ese momento, de la luna llena, vuelve a la Tierra esa energía irradiada, dirigida y canalizada con conciencia. Concentrada por Seres superiores que saben hacia dónde la dirigen. Nosotros podemos tener intenciones, podemos tener más o menos claras algunas cosas, pero ellos tienen la claridad de todo lo que están haciendo, que es todo lo que está a su alcance.

Desde el Cielo siempre se está trabajando, en la Tierra no siempre es así.

Con los altibajos que tenemos o como vivimos nuestra vida, las energías también fluctúan, hay momentos que tienen sus picos y hay otros en los cuales no llegan con fuerza desde la Tierra al Cielo. Los Maestros toman todo lo que sea en forma de Luz, lo potencian con su presencia como entidades, y lo devuelven a la Tierra dirigido conscientemente para que pueda ayudarnos. Si vamos a estar ahí, tratemos de aprovechar esto y que nos sirva en la vida diaria para tomar cada vez más conciencia de que somos un ser que tenemos un cuerpo, no que somos un cuerpo que le dedica un rato al ser en algún momento de desesperación, Vivámoslo con conciencia y nos va a ser muy útil,  y vamos a poder ser útiles nosotros sumándonos en este propósito de llegar con la Luz a todo ser.

Estar en ayunas y meditar en esos momentos de luna llena

Se trata de crear condiciones más propicias, adecuadas, de menor resistencia también, en nuestro cuerpo físico. Por ejemplo con el ayuno: si hemos comido y estamos procesando alimentos, materia en nuestro interior, eso nos densifica y nos hace más difícil sutilizarnos para poder conectarnos con esa energía superior, sea para recibir lo que del Cielo llega, o sea también, para emitir lo que hay en nuestro interior. El ayuno nos ayuda, no solamente por una cuestión de salud física, sino que, en este momento especial son energías muy fuertes que vienen de fuera, que llegan a nuestra vida. Pero no solamente llegan a nosotros, sino que nosotros también tenemos la oportunidad, y si así lo entendemos, la obligación de conectarnos con esa energía para ponernos a su disposición. Es decir, en manos del Padre. No importa que no sepamos los nombres de quiénes son los Seres, de cuáles son sus Jerarquías, del número, sino que quienes tienen conciencia de toda esta realidad y quiénes forman parte de esa Hermandad -así sea que todavía están encarnados porque kármicamente están en un proceso de evolución, de poder tener un control, un conocimiento sobre sus vehículos- tienen la posibilidad de, en espíritu, estar presente en el lugar donde se produce esa reunión, que esotéricamente se llama la Casa del Padre. Siempre es en ese mismo lugar.

Dependiendo de la luna, y de la influencia de la posición astrológica, hay determinados Maestros que se destacan. En este caso de la luna de Wesak, quien se acerca tanto, por única vez en el año, es el Señor Buda.

La luna que viene a continuación, la otra importante, es la del Cristo. Son las dos entidades que más se acercan a la Tierra en esos momentos, para irradiar.

Son las dos lunas más importantes: la Sabiduría de Dios y su Amor. Entonces, la Jerarquía Espiritual está atenta a ese proceso para bien de toda la humanidad.

Todo obrero es digno de su salario. Siguiendo esta analogía, ese día tenemos la posibilidad de recibir ese salario, es decir lo que ganamos trabajando. Si yo no estuve haciendo desde la luna anterior, o muy poco, no será mucho el salario al que yo pueda acceder. Esto es en orden de que Dios es justo. No regala nada a nadie, no le niega nada a nadie. Dios es justo, pero es generoso, y misericordioso, entonces, depende del grado de entrega que tengamos en ese momento, cuánto podamos llegar a recibir.

Lo que vamos a recibir del Cielo, es para multiplicarlo para bien de todo espíritu, para bien de Dios en la vida de todos. No sólo  de los seres humanos, sino de todo ser vivo.

Hay muchos Maestros en los Cielos y todos están trabajando conscientemente para este Plan Divino de volver a instaurar la Luz como rey, como gobierno en la vida espiritual de cada uno, y seguir esa luz, que en estos días de luna llega con fuerza, siempre está presente. Esa fuerza no disminuye cuando la luna no está. Lo que sucede es que ese reflejo de la luz de la luna es utilizado como una vía, para que pueda transitar por ella esta Luz de evolución espiritual, sobre todo para la humanidad, porque la humanidad está por sobre todo lo material que podemos llegar a reconocer. La forma más evolucionada materialmente del espíritu se da a través del reino humano. Es quien puede con conciencia ponerse en contacto. Los demás reinos inferiores al del ser humano, por ejemplo los animales más cercanos, tienen instinto, y de una manera natural, a través de su naturaleza instintiva, llegan esas energías.

Los seres humanos tenemos intuición y podemos manejarla,  y a través de ella manejarnos con conciencia, disponer nuestra voluntad para hacer contacto, y de esta manera, aprovechar la presencia de esa energía para poder crecer en nuestro trabajo.

Las energías están siempre, los Maestros están siempre. Y aunque no estén reunidos en un punto, sí tienen una comunión o sea una unión en común, y lo que los une es seguir un mismo propósito, y ese propósito es que todos alcancen esa Luz en la que ellos viven.

Para poder alcanzar la Luz hay que dejar atrás la oscuridad. La oscuridad es desconocimiento, es ignorancia. Entonces tenemos que empezar a conocer. Pero no es conocer qué está haciendo el Cielo o dónde vive cada Maestro, sino conocer lo que pasa en nuestro interior, por qué hago todo lo que hago, cuál es el propósito. Hay muchas cosas de las que hago, tal vez la mayoría, que entiendo, que tengo en claro por qué las hago, pero hay otros objetivos más profundos que están solapados, que el ego tiene en nuestro interior a la hora de hacer las cosas que hacemos. Descubrirlo. Sacar a la Luz esas verdaderas intenciones o esas intenciones ocultas detrás de las aparentes, de las visibles, de las que reconocemos, es traer Luz a nuestra vida. No estaremos viendo ángeles o Seres celestiales, estaremos viendo egos. Pero es lo primero que tendremos que ver para poder acercarnos un día a los ángeles, al Cielo, ver la oscuridad en la que estamos viviendo, y entonces vamos a poder darnos cuenta de que los ángeles no estaban lejos, sino que nosotros nos manteníamos ajenos a su realidad o a su existencia. A los ángeles, a los seres celestiales, los mantenemos alejados de nuestra realidad porque vivimos muy pendientes o dependientes de nuestras necesidades más mundanas, inmediatas o aparentes porque no buscamos ver en lo profundo.

El día de la luna llena habrá una Luz excepcional llegando a nuestras vidas, es una Luz que impulsa el Padre; nosotros podemos tomarla e incorporarla a nuestra vida con el propósito de cambiar para bien de todos y aquel que lo toma con conciencia notará cambios más rápidamente que aquellas personas que no están atentas a esto. Las personas que van por las calles preocupadas por su situación material o física sin atender desde el espíritu su vida, no lo vivirán de manera tan consciente, pero igualmente llegará a sus vidas porque es para todos. Para toda la humanidad. Y la humanidad la componemos los que son conscientes y los que no, los que están atentos, los que tienen conocimientos de la existencia de una Hermandad Blanca y los que lo ignoran. Todos somos Hijos de Dios, y la Luz llega para todos.

Quien tiene conciencia y se conecta conscientemente, sabe que tiene que abrir una puerta, o dónde está la puerta y en qué momento abrirla. Cuando entre esa energía porque abrimos la puerta, tenemos que verdaderamente darle utilidad para que no haya sido un tiempo perdido, porque si nosotros dejamos entrar energías divinas, pero no trabajamos con el ego, muchas veces se potencian porque estamos poniéndole al ego combustible, entonces, él se manifiesta con mucha más fuerza.

Es parte de la verdad que tenemos que ver. La Luz nos va a ayudar a ver la oscuridad que todavía mora en nosotros.

 

Extraído del programa Aprendamos Juntos ver episodio

 

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