Fundación Impulso de una nueva vida La vida espiritual en la pareja - Fundación Impulso de una nueva vida

La vida espiritual en la pareja

La vida espiritual en la pareja

La vida espiritual en la pareja

¿Cómo continuar una vida de a dos cuando hay una distancia en el nivel de conciencia?

A veces sucede que nos vemos obligados a compartir el resto de la vida porque enun momento  dijimos “hasta que la muerte nos separe”.

Cuando una de las personas ha seguido un camino que le llevó a un crecimiento  espiritual y la otra no, hay que saber acompañarla en el proceso de ese cambio.Hay que ver cómo, que no es imponiendo ni exigiendo, es teniendo paciencia, así como tal vez alguien nos la tuvo a nosotros mientras estábamos siguiendo ese camino. Depende de la persona, de la situación y de su realidad.

Tiene muchas aristas la convivencia, en donde a lo mejor no se concuerda en algunos temas.  Pero cuando uno de los dos crece, sobre lo mismo que pueden estar observando ambos, hay uno que tiene una visión diferente, más profunda, tal  vez más clara, más reflexiva, una visión que aporta  intentando construir a partir de lo que está observando, en cambio la otra persona lo  analiza solo  superficialmente.

Debemos tener paciencia, es un amor que tiene que fortalecerse, que tiene que crecer.

Cuando nos unimos, es el amor quien nos unió, pero cuando ese amor no tiene el mismo propósito hay que analizar si tiene sentido llevar esto adelante. En un momento de mi vida pude haber conocido a una persona que llenó todas  mis expectativas en muchos aspectos. Primero me atrajo su forma física y después la conocí.

Luego vienen años de convivencia a partir del momento en que dimos el sí, en  donde nos conocemos sin engaños. Tal vez ahí el amor se pone a prueba, o se puede ver con claridad si verdaderamente es amor lo que existe.

Es duro que haya una persona que siga un camino de crecimiento interior en la pareja, y la otra no le preste ninguna atención a eso. Da pena porque es por ignorancia que no se interesa,  no tiene conocimiento ni ha hecho la experiencia.

Uno no deja de amarla, pero es alguien con quien no puede compartir lo que considera  más sublime. Entran los conflictos al compartir nada más que lo que la otra persona está capacitada para entender, y es con quien se convive y se decidió en un momento compartir el resto de la vida.

Cada uno tiene que tomar sus decisiones, es el amor quien nos ayuda a ver con más claridad en dónde está la necesidad, qué podemos hacer para asistir y ver cómo lo hacemos. No debemos presionar a la otra persona ni exigirle que acelere su búsqueda para encontrar lo que yo he encontrado

Tengo que tener la paciencia y el respeto, saber compartir y no querer imponer lo que yo encontré.

Si encontré la luz es tan importante como la oscuridad en la que puede vivir la otra persona. No es más importante mi luz que la oscuridad en la que vive el otro, lo más importante es la vida, y dentro de la vida lo más importante es el amor.

Entonces tengo que tener el amor suficiente para saber acompañar a  quien le lleva más tiempo salir de esa oscuridad de ignorancia, acompañarlo dándole de a poco lo que necesita para ir entendiendo y asimilando.

Nosotros podemos sentir que el conocimiento nos deleita y nos eleva, pero otras personas ven que algo nos está pasando y no es muy bueno, porque para ellos lo más terreno y común es como están viviendo. Se apoyan en el hecho de que son muchas más las personas que están cercanas a vivir ignorando esta realidad espiritual, que las que buscan salir de este mundo material.

Una cosa es que ame a la persona y quiera que ella entienda lo importante de un camino espiritual o de profundizar dentro de su propio ser y la acompañe, otra es querer que cambie para sentirme bien yo. Y otra posibilidad es que ya no sienta amor por ella y no tenga la paciencia para soportar, tolerar y acompañarla.

Eso no le va a hacer bien a ninguno de los dos, ni al que está de alguna manera dormido en el mundo, ni al que siente haber despertado a la realidad del espíritu, porque van a vivir estorbándose, complicándose, y todo por el amor que un día dijeron tener mutuamente.

De quien tiene más luz se espera más comprensión, más compasión, más paciencia, que de aquel que todavía no la ha encontrado para ver con claridad. Quien tiene más conciencia y más luz debe aplicar esa paciencia pero hay que seguir  avanzando y evolucionando.

Podemos detenernos y quedarnos al lado de alguien que elige siempre vivir dormido o podemos entender que no tiene sentido postergarse porque la otra persona se queda encerrada en sus  conocimientos y no se abre a nada nuevo.

Habrá que aplicar esa luz que fuimos ganando, donde tal vez el espíritu está muy por encima de lo material.

A la otra persona hay que llegar con lo que ella es capaz de asimilar. No puedo encender la luz porque eso la lleva a reaccionar, tengo que hablarle de a poco de las bondades de entrar en la luz. En cada situación debemos tener paciencia.

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